02Ciencia del comportamiento8 min de lectura

    Un cambio cada vez

    Diez consejos cambian muy poco. Un ajuste preciso puede marcar la diferencia. Lo que nos dice la investigación sobre feedback, memoria de trabajo y práctica deliberada.

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    Acabas de terminar un roleplay o una entrevista observada. El análisis es exhaustivo: hablaste demasiado rápido, no reformulaste lo suficiente, te alargaste al empezar, evitaste la cifra clave, terminaste sin concretar un siguiente paso y dijiste «en realidad» once veces. Todas las observaciones son acertadas. Sin embargo, en la siguiente conversación apenas ha cambiado nada.

    No es falta de voluntad. Es una cuestión de capacidad. La investigación sobre memoria, feedback y adquisición de habilidades apunta a una conclusión que a muchos formadores y responsables de equipo les resulta contraintuitiva: para mejorar una habilidad como conversar, un cambio concreto suele ser más útil que una lista exhaustiva.

    La memoria de trabajo tiene una capacidad limitada

    La memoria de trabajo es el espacio mental donde retienes temporalmente la información que necesitas para actuar. Es reducido. En una influyente revisión publicada en 2001, el psicólogo Nelson Cowan estima que su capacidad en adultos ronda los cuatro elementos a la vez, muchos menos que los tan citados «siete más o menos dos».

    Una conversación difícil ya ocupa casi todo ese espacio. Escuchas lo que dice la otra persona, interpretas su tono, gestionas tus propias emociones, buscas las palabras y anticipas lo que viene después. Añadir una lista mental de seis instrucciones («hablar más despacio, reformular, no justificarme, dar la cifra, ir cerrando, evitar “en realidad”») supone pedirle a un espacio ya lleno que contenga el doble. En la práctica, la mayoría de las instrucciones se pierden, a menudo incluidas las más importantes.

    Memoria de trabajo: unos cuatro espacios
    Entra en la conversación
    Tus cuatro espacios mentales9 cosas que retener
    Escuchar
    Interpretar su tono
    Gestionar tus emociones
    Habla más despacio+5
    La propia conversación ya ocupa tres.
    Se olvida ante la sobrecarga
    ReformulaNo te justifiquesDa la cifra claveTermina con un siguiente pasoEvita decir «en realidad»
    Los adultos retienen unos cuatro elementos a la vez en la memoria de trabajo (Cowan, 2001). Una conversación difícil ya ocupa la mayoría de esos espacios: una lista de consejos la desborda, pero un solo cambio sí cabe.

    Una sola instrucción, en cambio, sí cabe. Puedes tenerla presente durante toda la conversación sin que reste capacidad a tu escucha.

    Más feedback no significa mejor feedback

    El metaanálisis más citado sobre el tema es el de Avraham Kluger y Angelo DeNisi, publicado en 1996 en Psychological Bulletin. Recoge 607 efectos medidos a partir de más de 23.000 observaciones. De media, el feedback mejora el rendimiento (d = 0,41). Pero en más de un tercio de los casos, empeora el rendimiento.

    Para explicar este resultado, los autores proponen la teoría de la intervención mediante feedback. La idea central es que el feedback ayuda cuando mantiene la atención en la tarea y en cómo realizarla. Resulta perjudicial cuando desplaza la atención hacia uno mismo («¿valgo para esto?», «¿qué piensan de mí?»). En ese momento, la energía mental se dedica a evaluarse, ponerse a la defensiva y gestionar las emociones, en lugar de mejorar.

    Una lista larga de cosas que corregir tiene precisamente ese efecto. A partir de cierta cantidad, deja de interpretarse como «esto es lo que debes ajustar» y pasa a sentirse como «esto es todo lo que haces mal».

    En una revisión de la literatura sobre feedback formativo publicada en 2008, Valerie Shute ofrece recomendaciones muy prácticas. Entre ellas, presentar el feedback «en unidades manejables», porque demasiada información de golpe provoca un aprendizaje superficial y sobrecarga cognitiva; mantenerlo «tan sencillo como sea posible, pero no más»; y centrarlo en la tarea, no en la persona. También señala que, a menudo, el feedback demasiado largo o complicado sencillamente se ignora.

    Qué hace que el feedback sea realmente útil

    El objetivo no es dar menos información útil, sino seleccionarla con más cuidado.

    John Hattie y Helen Timperley distinguen cuatro niveles de feedback: tarea (qué se ha hecho), proceso (cómo hacerlo mejor), autorregulación (cómo supervisarte) y persona («bien hecho», «tienes talento»). El último es el menos eficaz porque no indica qué hacer a continuación.

    Un metaanálisis más reciente de Benedikt Wisniewski, Klaus Zierer y John Hattie, publicado en 2020 y que abarca 435 estudios y unos 61.000 participantes, confirma el efecto medio del feedback (d = 0,48). Lo más importante es que muestra que el feedback más eficaz contiene la información más útil sobre la tarea y el método (d = 0,99).

    Esto no contradice la idea de hacer un solo cambio. Un feedback rico en información no es lo mismo que un feedback largo. Es el que indica con precisión qué cambiar, cómo y por qué. «Al empezar, presenta el tema en la primera frase, antes de dar el contexto, para que la otra persona no tenga que adivinar adónde quieres llegar» aporta mucha información. Una lista de diez observaciones vagas, no.

    Práctica deliberada: un objetivo cada vez

    Los trabajos de Anders Ericsson sobre el desarrollo de la pericia, a partir de su estudio de 1993 con violinistas, popularizaron el concepto de práctica deliberada. En sus escritos posteriores, Ericsson la describe como un entrenamiento diseñado para mejorar un aspecto específico del rendimiento, con un objetivo claramente definido, atención focalizada, feedback inmediato y la oportunidad de repetir y perfeccionar.

    La palabra clave es «específico». Un músico no trabaja en «tocar mejor esta pieza». Trabaja tres compases, a un tempo determinado, hasta poder ejecutar el pasaje con limpieza. La misma lógica se aplica a las conversaciones: no trabajas en «gestionar mejor a un cliente descontento», sino en «dejar que la persona termine la frase antes de responder».

    Hay un matiz importante. Investigaciones más recientes, en particular el metaanálisis de 2014 de Brooke Macnamara, David Hambrick y Frederick Oswald, muestran que la práctica deliberada explica una parte considerable de las diferencias de rendimiento en ámbitos muy estructurados, como la música o los juegos, y una parte mucho menor en el trabajo profesional. La práctica no lo explica todo. Pero trabajar un objetivo específico con feedback sigue siendo una de las formas de mejorar mejor documentadas.

    Un exceso de orientación genera dependencia

    La investigación sobre aprendizaje motor aporta otro argumento. Según la hipótesis de la guía, propuesta por Alan Salmoni, Richard Schmidt y Charles Walter en 1984, un feedback demasiado frecuente y detallado ayuda durante el entrenamiento, pero perjudica el aprendizaje duradero: la persona depende de la corrección externa en lugar de desarrollar su propia capacidad para detectar errores. En 1990, Carolee Winstein y Richard Schmidt demostraron que reducir la frecuencia del feedback mejoraba la retención de habilidades.

    En las conversaciones, la implicación es sencilla. El objetivo no es que un coach o una herramienta corrija cada frase, sino que acabes detectando por ti mismo cuándo empiezas a justificar tu postura. Tener un único aspecto bien entendido al que prestar atención desarrolla esa capacidad. Diez correcciones simultáneas la bloquean.

    Convierte el cambio en un plan «si… entonces»

    No basta con elegir un cambio; también hay que aplicarlo en el momento adecuado. Peter Gollwitzer y Paschal Sheeran analizaron 94 pruebas de intenciones de implementación: planes formulados como «si se da esta situación, entonces haré esto». Su efecto medio sobre la consecución de objetivos es grande (d = 0,65). Los autores muestran que estos planes facilitan el reconocimiento de la situación desencadenante y hacen que la respuesta sea más automática, reduciendo la carga sobre la memoria de trabajo.

    Aplicado a una conversación:

    • Objetivo vago: «Tengo que justificarme menos».
    • Intención de implementación: «Si la persona dice “no es culpa mía”, entonces responderé con una pregunta antes de dar mi punto de vista».

    La segunda versión es un único cambio vinculado a un momento concreto. Es el formato con más probabilidades de mantenerse bajo la presión de una conversación real.

    Cómo elegir el cambio adecuado

    Tanto si eres responsable de equipo o formador como si practicas por tu cuenta, estos tres criterios te ayudarán a elegir el cambio que vas a trabajar:

    1. Impacto. ¿Qué ajuste marcaría la mayor diferencia en el resultado de la conversación? A menudo es el inicio o la respuesta a la primera objeción, no las muletillas.
    2. Observabilidad. El cambio debe poder verse u oírse: puedes comprobar si alguien «presenta el tema en la primera frase», pero no si «es más empático».
    3. Viabilidad inmediata. Debe poder aplicarse en el siguiente intento, no después de tres meses de trabajo.

    Las demás observaciones no desaparecen. Esperan su turno. Una vez consolidado el primer cambio, queda espacio para el siguiente.

    Lo que esto no significa

    «Un cambio cada vez» no significa ignorar un problema grave. Si una conversación ha fallado en una cuestión de fondo, como una información falsa o un comentario inaceptable, ese asunto pasa a ser la prioridad. El principio se refiere a cómo mejorar, no a qué te permites observar.

    Tampoco significa que el análisis posterior deba quedarse en la superficie. Puedes anotar diez observaciones. Sin embargo, solo una se convierte en el objetivo del siguiente intento.

    Ponlo en práctica

    Un ejercicio para tu próximo análisis, tanto si recibes feedback como si lo das:

    1. 1Anótalo todo. Escribe cada observación sin filtrar.
    2. 2Rodea una. Aplica los tres criterios: impacto, facilidad de observación y viabilidad.
    3. 3Exprésalo como un plan «si… entonces». «Si [momento concreto], entonces [conducta concreta que adoptar é]».
    4. 4Vuelve a ensayar la conversación de inmediato. No la semana que viene. Repite el mismo fragmento teniendo en mente solo esa indicación.
    5. 5Comprueba y luego avanza. Cuando el cambio se produzca sin esfuerzo, elige el siguiente de la lista.

    Ideas clave

    • La memoria de trabajo solo retiene unos cuatro elementos a la vez, y una conversación difícil ya ocupa casi toda su capacidad.
    • El feedback mejora el rendimiento de media, pero lo empeora en más de un tercio de los casos, especialmente cuando lleva a las personas a evaluarse a sí mismas en lugar de actuar.
    • El feedback más eficaz aporta información abundante sobre la tarea y el método; no necesita ser largo.
    • Un exceso de correcciones impide que las personas aprendan a detectar sus propios errores.
    • Un cambio formulado como «si… entonces» tiene más probabilidades de mantenerse bajo presión.

    Fuentes (11)

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    • Cowan, N. (2001). The magical number 4 in short-term memory: A reconsideration of mental storage capacity. Behavioral and Brain Sciences, 24(1), 87–114.
    • Ericsson, K. A. (2008). Deliberate practice and acquisition of expert performance: A general overview. Academic Emergency Medicine, 15(11), 988–994.
    • Ericsson, K. A., Krampe, R. T., & Tesch-Römer, C. (1993). The role of deliberate practice in the acquisition of expert performance. Psychological Review, 100(3), 363–406.
    • Gollwitzer, P. M., & Sheeran, P. (2006). Implementation intentions and goal achievement: A meta-analysis of effects and processes. Advances in Experimental Social Psychology, 38, 69–119. doi.org/10.1016/S0065-2601(06)38002-1
    • Hattie, J., & Timperley, H. (2007). The power of feedback. Review of Educational Research, 77(1), 81–112.
    • Kluger, A. N., & DeNisi, A. (1996). The effects of feedback interventions on performance: A historical review, a meta-analysis, and a preliminary feedback intervention theory. Psychological Bulletin, 119(2), 254–284.
    • Macnamara, B. N., Hambrick, D. Z., & Oswald, F. L. (2014). Deliberate practice and performance in music, games, sports, education, and professions: A meta-analysis. Psychological Science, 25(8), 1608–1618.
    • Salmoni, A. W., Schmidt, R. A., & Walter, C. B. (1984). Knowledge of results and motor learning: A review and critical reappraisal. Psychological Bulletin, 95(3), 355–386.
    • Shute, V. J. (2008). Focus on formative feedback. Review of Educational Research, 78(1), 153–189. doi.org/10.3102/0034654307313795
    • Winstein, C. J., & Schmidt, R. A. (1990). Reduced frequency of knowledge of results enhances motor skill learning. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition, 16(4), 677–691.
    • Wisniewski, B., Zierer, K., & Hattie, J. (2020). The power of feedback revisited: A meta-analysis of educational feedback research. Frontiers in Psychology, 10, 3087. doi.org/10.3389/fpsyg.2019.03087

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